El Gran Chaco en peligro: la oportunidad para planificar un futuro sustentable es ahora o nunca

La agricultura proporciona alimentos y otros bienes importantes, pero cuando se expande sobre bosques tropicales y subtropicales, causa drásticas pérdidas de biodiversidad y emisiones de carbono que contribuyen al cambio climático. El Gran Chaco en América del Sur abarca el bosque seco subtropical más grande del mundo, que vertiginosamente tiende a desaparecer, convertido en pasturas para la ganadería y en campos de soja. Una reciente investigación muestra que todavía hay oportunidades para revertir esta tendencia y equilibrar la producción agrícola con la protección del medio ambiente. Si bien existe aún una ventana de oportunidad para lograr un futuro más sustentable, la misma se está cerrando muy rápidamente. Es ahora o nunca para el Gran Chaco.

l Gran Chaco, una región tres veces más grande que Alemania, en el corazón de América del Sur, está experimentando una rápida deforestación y destrucción ambiental. La principal razón de esta tendencia es la expansión de la ganadería y la agricultura industrializada, que producen principalmente carne de res y soja para los mercados internacionales, incluyendo China y Europa. Al igual que para muchos otros bosques secos del mundo, una pregunta clave para el Chaco es cómo equilibrar la producción agropecuaria y la protección del medio ambiente.
 
Un reciente estudio colaborativo entre investigadores del CONICET, INTA y el Departamento de Geografía de la Universidad Humboldt de Berlín muestra que resolver este desafío es posible. Utilizando datos de campo y satelitales sobre producción agrícola, biodiversidad y reservas de carbono, junto con modelos de optimización espacial, el equipo analizó cómo podrían diseñarse diferentes paisajes orientados a la sustentabilidad del Chaco. “Nuestro hallazgo más importante es que existen conflictos muy fuertes entre la agricultura y el medio ambiente a nivel local, pero para todo el paisaje, podemos conciliarlos hasta cierto punto”, explica el Dr. Leandro Macchi (CONICET), autor principal del estudio. «En otras palabras, si dejamos suficiente bosque, y dependiendo de qué tipo de actividades agrícolas reemplazan a los bosques, podemos equilibrar la agricultura con la protección de la valiosa biodiversidad del Chaco y sus reservas de carbono relevantes a nivel mundial». Según los investigadores, para esto al menos el 40-50% de los bosques del Chaco deberían estar protegidos,y en todo su territorio. “Algunos usos de la tierra,
como la soja, dificultan mucho mantener el equilibrio”, explica el Dr. Macchi. «Pero si estos usos de la tierra más intensivos se mezclan con los bosques y otros usos menos intensivos, podemos conservar muchas de las especies y el carbono, entre otros beneficios que brindan los sistemas naturales».
Sin embargo, los investigadores también advierten que los conflictos se vuelven más fuertes a medida que avanza la deforestación. “La deforestación está avanzando masivamente en muchos lugares del Chaco en este momento”, explica la Dra. Maria Piquer Rodriguez de la Universidad de Humboldt. Una agricultura más intensiva también significa que se requieren más bosques para compensar las pérdidas de biodiversidad y reservas de carbono causadas por la deforestación. “Cuanto más se expanda la agricultura intensiva en la región, más difícil será llegar a un paisaje que podríamos llamar sustentable”. En el Chaco argentino, donde se llevó a cabo el estudio, la conversión de bosques para la agricultura se ha triplicado en los últimos 30 años, y la presión productiva y económica para deforestar sigue creciendo. «Es muy alentador saber que todavía podemos diseñar paisajes para equilibrar la agricultura con el medio ambiente, pero lamentablemente la ventana de oportunidad se está cerrando muy rápidamente» resume María Piquer-Rodriguez.
Un hallazgo clave del estudio también fue que las personas que dependen de los bosques, como los pequeños propietarios que viven dentro de los bosques del Chaco, pueden incluso ser parte de la solución. “La ganadería en pequeña escala dentro de los bosques está muy extendida en el Chaco argentino y tiene una larga tradición”, destaca el Dr. Matías Mastrangelo, investigador de CONICET. “Nuestros modelos encontraron soluciones sustentables con el mantenimiento de estos sistemas tradicionales y, por lo tanto, trabajar con los pequeños agricultores para aumentar la sustentabilidad de sus actividades es una gran oportunidad”. 
“Nuestros análisis también muestran que la actual zonificación del uso de la tierra de Argentina (conocida como Ley de Bosques) permitiría la expansión de la agricultura mucho más allá de niveles sustentables. Sin embargo, estamos en un momento en el que las provincias deben actualizar la zonificación de sus bosques”, explica Gregorio Gavier, investigador de INTA. “Nuestro estudio proporciona pautas concretas sobre cómo y dónde reformar esta zonificación para evitar pérdidas irreversibles de biodiversidad y carbono”. Claramente, el momento de planificar la sostenibilidad del Gran Chaco es ahora o nunca.