Mercedes-Benz Camiones y Buses refuerza su compromiso ambiental y social con acciones junto a la Fundación Garrahan
Mercedes -Benz Camiones y Buses, subsidiaria local de Daimler Truc k, realizó la entrega de 33 kilos de tapitas plásticas, equivalentes a aproximadamente 13.200 unidades , al Programa de Reciclado y Medio Ambiente de la Fundación Garrahan. Este aporte ingresa al circuito de economía circular solidaria de la Fundación, transformándose en
insumo suficiente para la fabricación de, por ejemplo, 412 packs de Eco Perchas Ancla o 206 packs de Eco Perchas Reforzadas . Los artículos se comercializan en la Tienda Solidaria Fundación Garrahan para generar recursos que son destinados al Hospital, mantenimiento y sostén de Casa Garrahan, como también a diversos programas de la institución.
Desde nuestras acciones y espacios de convocatoria con empleados y actores de nuestra cadena de valor, queremos seguir contribuyendo con la concientización y reciclado que desarrolla la
Fundación Garrahan. Nuestro compromiso con el medio ambiente es parte de nuestra estrategia global” expresó Gonzalo Rodiño, gerente de Relaciones Institucionales de Mercedes -Benz Camiones y Buses.
Por su parte, Patricia Gavilán, Coordinadora del Programa de Reciclado y Medio Ambiente de Fundación Garrahan agregó: “Cada donación que recibimos es un gesto de amor, una prueba de cómo el compromiso de las empresas y de las personas se puede transformar en salud, cambiar la realidad de nuestro planeta y de nuestros niños, niñas y adolescentes. Agradecemos a Mercedes
Ben z Camiones y Buses por ayudarnos a seguir fortaleciendo esta cadena solidaria. Acciones como esta no solo inspiran a otros a involucrarse, sino que demuestran que reciclando podemos generar un impacto positivo en nuestra sociedad.”
Iniciativa en La Costa Atlántica
En paralelo, la compañía extendió su com promiso ambiental en su Beach Club de Pinamar ( Avenida del Mar y Troya ). Allí, los cliente s pueden depositar sus tapitas , contribuyendo a la logística de recuperación de materiales que la Fundación Garrahan lleva adelante en el país .
Asimismo, el 12 de enero la marca organizó una jornada de limpieza de playa junto a la Cooperativa Reciclando Conciencia. La actividad convocó a más de 50 personas, entre clientes y visitantes de balnearios cercanos , quienes recolectaron residuos que serán clasificados para su posterior
reciclaje .
Con estas acciones, Mercedes -Benz Camiones y Buses consolida su estrategia de sustentabilidad , articulando iniciativas que conectan la reutilización de recursos con el impacto social . En este nuevo año, la empresa se propone ampliar su plan de recolección tanto de tapitas como de papel
a través de su red comercial localizada en más de 45 puntos de atención en Argentina .
Más de 30 voluntarios participaron de una iniciativa de inclusión impulsada por Grupo San Cristóbal.
Como parte de sus iniciativas de responsabilidad social y diversidad, Grupo San Cristóbal llevó adelante una nueva acción de voluntariado orientada a fomentar la inclusión de personas con discapacidad. La actividad marcó el cierre de las acciones realizadas durante 2025 y reafirmó el compromiso de la compañía con la integridad, la diversidad y el trabajo colaborativo.
La propuesta se desarrolló en el marco del programa de voluntariado corporativo «Hacedores» y tuvo como lema «Hacedores por más Integridad o Nada». La jornada reunió a más de 30 colaboradores de Córdoba, Rosario y Buenos Aires, quienes participaron de distintas actividades junto a organizaciones sociales especializadas en inclusión.
A través de espacios de intercambio, aprendizaje y trabajo conjunto, los participantes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre los desafíos que enfrentan diariamente las personas con discapacidad y sus familias, promoviendo una mirada más empática y una mayor comprensión de las barreras que aún persisten en la sociedad.
Durante la actividad, los voluntarios compartieron experiencias con integrantes de Fundación Contener, Fundación La Estación, Instituto Educativo Crear, Centro Fisherton y Bi Fisherton, instituciones que trabajan de manera permanente en la promoción de derechos y en la inclusión social, educativa y laboral de personas con discapacidad.
Desde la compañía destacaron que este tipo de iniciativas contribuyen a fortalecer una cultura organizacional basada en la integridad y el compromiso social, al tiempo que consolidan al voluntariado corporativo como una herramienta para generar un impacto positivo en las comunidades.
Con acciones de este tipo, Grupo San Cristóbal busca seguir promoviendo entornos más inclusivos, fortaleciendo los vínculos con organizaciones de la sociedad civil y contribuyendo al desarrollo de comunidades más empáticas, sostenibles e integradas.
Bioinsumos: Argentina se posiciona ante un mercado en expansión
En la edición 2025 del Congreso CASAFE – centrado en productos biológicos –, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes reunió a referentes locales e internacionales para debatir el presente y futuro de los bioinsumos en la región. El panel “Mercado de biológicos: ¿Dónde estamos?” aportó datos y proyecciones que consolidan a estas tecnologías como eje de una agricultura más sustentable.
Ignacio Moyano Córdoba, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica en Dunham Trimmer, destacó que el mercado global de bioinsumos crece al 12% anual, y en América Latina al 15,6%. El impulso proviene de una demanda creciente por prácticas sostenibles, consumidores más exigentes e inversores atentos al sector. Aunque Brasil lidera la adopción, Argentina muestra un potencial en ascenso.
Entre los desafíos para expandir su uso, Moyano señaló la falta de conocimiento técnico, la necesidad de capacitación, la armonización regulatoria y una mayor inversión en I+D. “Para 2047, se proyecta una participación igualitaria entre soluciones químicas y biológicas. La clave será combinarlas para lograr sostenibilidad sin resignar productividad”, afirmó.
Luis Mogni, socio fundador de SOMERA S.A.S., presentó un informe desarrollado por CASAFE que revela que el mercado argentino de productos biológicos alcanzó los 124,2 millones de dólares en 2024, con un crecimiento del 10,9% interanual y una participación del 4% en el total de fitosanitarios. El tratamiento de semillas representa el 51% del mercado, mientras que los bioinsecticidas lideraron el crecimiento con un aumento del 109% en facturación.
Mogni subrayó además el potencial de los bioestimulantes y biofertilizantes, y llamó a fortalecer la articulación entre el sector público, privado y los productores. “Es fundamental construir soluciones desde la industria, con una mirada estratégica, colaborativa y centrada en el productor”, sostuvo.
El panel coincidió en que Argentina tiene una oportunidad concreta para consolidar el uso de bioinsumos, pero necesita políticas públicas activas, regulación moderna, alianzas estratégicas y una agenda sostenida de capacitación y transferencia de conocimiento.
El Congreso CASAFE 2025 convocó a más de 1.000 asistentes, entre técnicos, investigadores, empresas, productores y periodistas, y reafirmó el rol clave de los productos biológicos para una agricultura más sostenible, competitiva e innovadora.
Huertos alimentan, educan y mejoran ambiente urbano en Brasil
Son solo 392 metros cuadrados, es decir 0,04 hectáreas, de huertos en un barrio céntrico de Río de Janeiro, pero produjeron 1133 kilos de hortalizas entre abril y noviembre de este año y ya constituyen un aula para visitas y cursos sobre producción agroecológica en Brasil.
Se trata de un proyecto de la Acción de la Ciudadanía contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, una asociación civil que hizo perenne la mayor campaña contra el hambre que hubo en Brasil, iniciada en 1993 por Herbert de Souza, el sociólogo y activista conocido como Betinho, fallecido en 1997.
Es una de las numerosas iniciativas de agricultura urbana que se multiplican en muchas ciudades del país. En el municipio de Río de Janeiro, la alcaldía tiene su propio programa de Huertos Cariocas, que ya cuenta con 56 unidades en comunidades pobres y escuelas.
Varios de los 400 miembros de la Red Favela Sostenible también se dedican a la producción agrícola urbana, a veces vinculada a la preservación y recuperación de los bosques remanentes en los cerros de Río de Janeiro, que tiene una población de 6,2 millones, que suben a 12 millones al englobar su región metropolitana. Del total de habitantes, 22 % vive en las favelas, los barrios pobres y hacinados.
Un ejemplo es el de Ana Santos, quien coordina el Centro de Integración de la Sierra de Misericordia (CEM), en la zona norte de la ciudad, donde se siembra mediante un sistema agroforestal, que combina árboles y hortalizas debajo, y se enseña agroecología.
En ese aprendizaje participan incluso los 45 niños de la Escuela Popular de Agroecología, que acoge a estudiantes de la enseñanza formal en horarios extraescolares.
Santos cuenta a IPS que también integra la Red Carioca de Agricultura Urbana, un movimiento de agricultores, consumidores, técnicos y activistas del tema, vinculado al derecho a la ciudad.
En Río de Janeiro cerca de 1500 personas se dedicaban a la agricultura urbana en 2019, estimó la local Empresa de Asistencia Técnica y Extensión Rural. Su producción alcanzaba 30 toneladas anuales. Esas cifras probablemente aumentaron en desde la la pandemia de covid-19, que estimuló ese tipo de actividad.
Acción contra el hambre
El proyecto de la Acción de la Ciudadanía se destaca por incluirse dentro de una organización nacional que, en sus 30 años de actividad, cumplidos en abril de 2023, distribuyó más de 55 000 toneladas de alimentos a 26,4 millones de personas. Cuenta con una red de más de 3000 comités locales para recolección y distribución de alimentos.
Brasil tiene 5570 municipios y una población de 203 millones de habitantes. Esa iniciativa comenzó durante la pandemia, pero ganó empuje organizado y planificado en este año de 2023.
En los patios de la Acción en el barrio de Gamboa se cultivan dos huertos, con fines productivos y pedagógicos.
El huerto de bancales circulares, entre los dos galpones que componen la sede de la Acción de la Ciudadanía sirve mejor a la enseñanza.
“La forma circular permite una mirada de la diversidad de vegetales en su conjunto, facilita reunir los visitantes para el diálogo”, explicó a IPS la agrónoma Joana Duboc, coordinadora del área de Agroecología de la institución.
En otro huerto, de bancales rectangulares, está instalado en un patio lateral y sus cultivos principalmente proveen hortalizas a la Cocina Solidaria, otra iniciativa inaugurada en 2021 con equipos modernos y personal capacitado, que ofrece comidas diarias, listas y envasadas, a 1000 personas que viven en las calles o en situación vulnerable en Río de Janeiro.
La cocina cuenta con 18 trabajadores. El huerto provee una cantidad variable de hortalizas, “a veces 40 kilos a la semana, otras 20, depende de la estacionalidad de cada producto”, dijo a IPS la nutricionista Evelin Rocha que cuida que las comidas sean “saludables, nutritivas y sabrosas”.
“Nuestro mayor desafío ya no es producir comidas, sino obtener indicadores sociales de los posibles beneficiados, quienes son, cuantos, donde vive la población vulnerable, en que condiciones, si trabajan. Necesitamos datos, herramientas para mejorar la eficacia de la acción”, acotó Licia Marca, coordinadora de la Cocina Solidaria, que ya distribuyó 640 000 comidas en 88 áreas diferentes de la ciudad.
Una parte de la producción de los huertos se destina a los colaboradores de la Acción, adicional a la de la propia cocina.
Cursos de agroecología
“Los huertos son pedagógicos y experimentales. Mostramos en la práctica que es posible producir una tonelada de alimentos en una pequeña área”, destacó Duboc mientras apuntaba la siembra de tomates, lechugas, coles y otras hortalizas y plantas medicinales, además de la pequeña plantación de banana y acerola (Malpighia emarginata), además de otras frutas propias de Brasil, como la jabuticaba (Plinia cauliflora).
Ella también conduce el curso de agroecología “Traspatios en acción”, de 40 horas en tres meses. Los alumnos son 70 en total, 30 presenciales, de Río de Janeiro, y 70 dispersos por todo el país, que siguen las clases virtualmente.
“La agricultura urbana puede atender mucha gente y reducir la inseguridad alimentaria. Además es nuestro reencuentro con la naturaleza. La ciudad ya fue un ambiente natural, ahora se trata de rescatarlo, incluso para crear un ambiente más agradable y mitigar la crisis climática en la ciudades”, observó la agrónoma.
Caroline dos Santos de Paula es una de las tres personas que cuidan directamente los huertos de la Acción de la Ciudadanía de lunes a viernes.
Favelas con huertos y bosques
Pero en los fines de semana trabaja en un Huerto Carioca de la alcaldía, en el Morro de São Carlos, una favela del Estacio, céntrico barrio de la ciudad.
De Paula no sabe precisar cuanta es la extensión del terreno pendiente del cerro, con áreas llanas donde cultiva hortalizas, fruteras, plantas ornamentales y medicinales. Hay áreas aún por cultivar, ocupada por gramíneas o árboles.
Faltan recursos, como equipos y dinero para pagar trabajadores eventuales, y especialmente mano de obra. Los nueve hortelanos con que cuenta son insuficientes porque ellos ganan solo una beca de 500 reales (100 dólares) mensuales y tienen que buscar ingresos adicionales para sobrevivir, explicó de Paula.
Ella, como “agente integradora”, es decir dirigente y capacitadora, gana el doble, 200 dólares. Como se trata de una beca y no de un empleo formal, aceptó trabajar en la Acción de la Ciudadanía, donde gana mucho más y tiene los derechos laborales asegurados.
Una parte de la producción se vende a restaurantes o en un mercado hortícola. “Los vecinos de la comunidad se benefician al comprar productos orgánicas, sin agroquímicos, más baratas que en las tiendas o ferias. Un kilo de banano orgánico lo vendemos a seis reales (1,2 dólares) el kilo, mientras cuesta casi el triple en el comercio normal”, apuntó de Paula.
Ana Santos, del CEM y de la Red Favela Sostenible, también trata de difundir los principios de la agroecología y fomentar iniciativas productivas, pero asumió una misión con un sesgo más ambiental.
Busca proteger y reforestar la parte alta de la Sierra da Misericordia, donde se instaló la Tierra Prometida, una pequeña comunidad rural-urbana de la zona norte de Río de Janeiro, donde viven unas 180 familias.
Son cerca de seis hectáreas en que su movimiento va plantando árboles, nativos del Bosque Atlántico de Brasil y exóticos, en general frutales, a la vez que se cultivan hortalizas a su sombra.
La producción de semillas y abono por compostaje es otra actividad, para distribución entre los agricultores urbanos.
“Con apoyo del gobierno y una política de soberanía alimentaria, para producción en circuitos cortos, local, que ahorra transporte, se podría producir muchos alimentos en la ciudad. Y en Río de Janeiro se puede tener “un bosque en cada favela”, sostuvo Santos.
Fuente: IPC