El cambio climático ha hecho perder últimamente alrededor del 8% de su rendimiento tanto al trigo como a la cebada, debido al aumento de las temperaturas nocturnas. Si la productividad de estos dos cultivos siguió en alza fue gracias a los mejoramientos genéticos.

Así lo explicó Guillermo García, doctor en Ciencias Agropecuarias de la Facultad de Agronomía de la UBA, en una nota del boletín Sobre la Tierra, del Servicio de Prensa y Divulgación de esa institución.

Según García, la temperatura media en la Región Pampeana subió entre medio y un grado durante las últimas cinco décadas.

“Soy positivo, ya que tenemos la capacidad de adaptarnos. Pero es importante darnos cuenta de que el cambio climático ya está ocurriendo y que, nos guste o no, la agricultura contribuye a ese calentamiento que tanto nos preocupa. Las actividades agrícolas emiten gases de efecto invernadero (GEI) que suben la temperatura del planeta. Como técnicos tenemos un doble rol: adaptarnos al cambio para reducir riesgos y capturar beneficios, y mitigar nuestras emisiones de GEI, que es la huella que estamos dejando en el ambiente”, dijo García al periodista Pablo Roset.