Tantas veces hemos escuchado que la Argentina tiene un gran potencial en energías renovables que ya desconfiamos de los anuncios. Ahora, sí, parece estar acercándose la hora de que la historia se ponga en marcha. La primera licitación para instalar energías renovables lanzada por el gobierno arrojó 29 empresas ganadoras, que deberán instalar 1142 MW de potencia con una inversión de entre 1.800 y 2000 millones de dólares. Las obras deberán esar funcionando en un plazo de entre uno y dos años. El Estado aporta una garantía que puede llegar hasta los 25 millones de dólares a través del Fondo de Desarrollo de Energías Renovables (FODER).

Ya en 1998 el Congreso Nacional sancionó la primera ley que declaró “de interés nacional” a las energías renovables y creó incentivos económicos para los inversores. Luego de su fracaso –fundamentalmente, por la crisis económica de 2001, que provocó la renuncia del presidente Fernando de la Rúa- en 2006 fue aprobada una segunda ley, que fijó el objetivo de que el 8% del consumo de energía eléctrica proviniera de fuentes renovables en 2016. Fue otro fracaso por problemas de financiamiento. Así pasó el tiempo y el desarrollo argentino en la materia es prácticamente nulo: las energías renovables no cubren ni siquiera el 1% de la matriz energética primaria del país, que sigue estando compuesta mayoritariamente por combustibles fósiles: un 51% por gas natural y un 33% por petróleo, según datos oficiales. El año pasado, el Congreso aprobó la tercera ley de energías renovables de la Argentina, que –se espera- sería la definitiva. La nueva ley postergó hasta el 31 de diciembre de 2017 el objetivo del 8% de consumo eléctrico de fuentes renovables y fue votada por los principales bloques en el Congreso, que mostraron un consenso que raramente existe en otros temas.

Según las estimaciones del ministro de Energía, Juan José Aranguren, durante los próximos dos o tres años, se van a invertir 5.000 millones de dólares en energías renovables, lo que permitirá aportar 3.000 MW al sistema eléctrico nacional. Eso es el doble de lo que suman hoy en la Argentina todas las energías renovables, incluyendo los proyectos hidroeléctricos pequeños. Para 2025, el plan que hizo público el gobierno sostiene que las energías renovables aportarán 10.000 MW más que hoy.

La nueva ley crea una segunda etapa del régimen de fomento a energías renovables a partir de 2018, que debe finalizar en 2025, cuando este tipo de energías aporten un 20% de la energía eléctrica nacional. El ministerio de Energía sostiene que, para atender la creciente demanda eléctrica, la potencia instalada del sistema debería pasar de los actuales 30GW a 50GW en 2025.