Mientras organizaciones ambientalistas acusan al oficialismo de frenar la sanción de una ley nacional de protección de humedales en el Congreso, el Concejo Deliberante de Escobar aprobó una ordenanza para preservarlos en el territorio del municipio, por lo menos de acciones futuras. La norma preserva 6.000 hectáreas –a las que en el futuro pueden sumarse otras 2.000-, en los que no se podrá aprobar la construcción de nuevos barrios privados, clubes de campo y cualquier tipo de urbanización abierta o cerrada que modifique las condiciones ambientales y topográficas de las áreas de humedales insulares. También prohíbe la caza comercial o deportiva, la realización de lagos o lagunas artificiales, el alumbrado de aguas salobres o saladas (que se produce al alcanzar la napa) y regula el dragado de ríos y arroyos. Deja afuera de cualquier restricción a instalaciones educativas, actividades comerciales de probada tradición en zona de islas del Delta (apicultura, frutales y horticultura, por ejemplo), la crianza de animales, restaurantes, cabañas, recreos, antenas y paseos, entre otras.

De todas maneras, no se tocará a los desarrolladores que ya recibieron la aprobación formal de sus emprendimientos urbanísticos para “evitar posibles demandas judiciales contra el municipio y sus vecinos”, de acuerdo a lo que explicó la intendencia de Escobar en un comunicado.

“Este proyecto tiene un impacto que trasciende lo municipal porque beneficia a todos los distritos de la cuenca del río Luján y a millones de bonaerenses que hoy sufren las consecuencias de la pérdida de miles de kilómetros cuadrados de humedales. Nuestro eje de políticas ambientales entiende que el progreso debe venir de manera razonable y haciendo hincapié en la conservación de nuestros recursos naturales”, dijo el intendente Ariel Sujarchuk, quien fue el impulsor del proyecto.